En 1998 salía a la luz Starcraft, un juego de estrategia en tiempo real revolucionario que se convertiría en un referente. Ambientado en un futuro de ciencia-ficción, tres razas luchan para asegurar su supervivencia: los humanos Terran, los enigmáticos y avanzados Protoss y los alienígenas Zerg, cuya única motivación es arrasarlo todo. Cada una de dichas razas tiene unas particularidades propias que hace que jugar con una u otra sea totalmente distinto, pero hoy hablaré de una de ellas, los Zerg.
Hace años, en 2009, me preguntaba acerca de por qué el BIM, siendo que tenía una serie de ventajas innegables frente a trabajar con programas de CAD, apenas se utilizaba en España salvo en honrosas excepciones y contrariamente a lo que ocurría en otros países. Hoy, sin que tenga claro los motivos que han llevado a ello, la situación se ha invertido considerablemente y ya casi nadie se cuestiona su utilización, si bien no tengo claro que sea lo más utilizado, por lo menos aquí.
En los dos artículos anteriores hemos hablado de dos casos que evidencian las relaciones existentes entre espacio digital y espacio físico. En ambos subyacía la misma pregunta: ¿Puede una aplicación web o un servicio online afectar la dimensión física de una ciudad? Y también una primera tentativa de respuesta afirmativa: el uso de datos geoespaciales de distinta naturaleza permite tomar decisiones que condicionan el espacio físico, como por ejemplo identificar los lugares donde ubicar comercios o qué lugares son dignos de ser visitados, con la consiguiente actividad económica, constructora (y a veces gentrificadora) que se deriva de ello.